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Subtipo instintivo

Eneagrama 7 social (so7): la gula se sirve la última

Un siete, que en los libros es el tipo que lo quiere todo, aparece aquí con un nombre de vela de iglesia: sacrificio. Puede que a ti te cuadre más el nombre que el número, si lo tuyo es dejar lo mejor a los demás y pasarlo en grande igual. El código so7 sale primero, pero no solo: sp7 y sx7 merecen la misma lectura. ¿Dónde se mete la gula de un siete que deja lo mejor para otro?

  1. principal
  2. segundo
  3. en el olvido

El código no dice cuál de los otros dos es el segundo y cuál queda en el olvido

Contratipo: la pasión se vuelve contra sí misma

01

Qué protege este instinto

  • spcuido lo mío
  • somiro el conjunto
  • sxme vinculo uno a uno

Cuando el dueño del restaurante propone repartir las propinas por categorías, Maribel, que como jefa de cocina se llevaría la parte gorda, pide que vayan a partes iguales entre los ocho, friegaplatos incluido. Lleva veinte años en esa cocina y come con todos a las cinco, de la misma olla. Para el instinto social de este siete, el buen sitio está a la altura de los demás, y es ahí, entre iguales, donde se lo pasa bien.

El hijo del dueño entra de gerente, y lo primero que hace es separar las comidas: la sala a las cinco, la cocina a las seis y él, aparte, en su despacho. Maribel no protesta. Al día siguiente pone una mesa larga en el patio, cocina un cocido para todos a las cinco y media y le lleva un plato al despacho con una cuchara de más. A la tercera semana, el gerente come en el patio.

Con el restaurante cerrado dos meses por obras y medio sueldo, Maribel apenas sale de casa. Los domingos de partido, aun así, baja al bar de la esquina con una olla de arroz al horno para los once de su fila en el estadio, y esa semana ella cena tostadas, porque el sueldo no da para las dos cosas.

02

Cómo tiñe la pasión del tipo

  • La pasión del tipo sale hacia fuera a través del instinto
  • Contratipo: la pasión se vuelve contra sí misma

En todo el servicio, Maribel no se sienta a comer: prueba. Una cucharada del caldo, la costra tostada de la paella de la mesa seis, el borde de cada postre antes de que salga. Al cerrar la cocina ha comido de todo lo que ha salido por la ventanilla y nada entero. Su gula come de pie y de pasada, de lo que sale para los demás.

Cada año cambia sus vacaciones de agosto por las de noviembre, para que las tengan los dos cocineros jóvenes, que tienen críos. Lo cuenta como un chollo: «En noviembre, Galicia para mí sola». El sacrificio que da nombre a este siete se parece poco al de los santos: ella lo vive como un buen negocio, y a veces lo es.

La gula, de por sí, pide para uno lo mejor y lo primero. En este siete, el instinto social le da la vuelta: quedarse con lo mejor empieza a dar apuro, y la gula busca otro camino. Cuando su primo le consigue una entrada de palco para la final de Copa en Sevilla, Maribel la cambia por cuatro de fondo y se va con los de su fila en el autobús de las seis. Ve medio partido de pie, detrás de una bandera, y vuelve afónica, contándolo como el mejor día del año.

03

En qué se distingue de los otros dos de su tipo

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  • Contratipo

sp7, familia

A la media hora de que se les cancele un plan, el sp7 y la so7 ya tienen otro. En una excursión en barco para ver delfines, en la proa, el mejor sitio, solo caben tres personas. El sp7 se instala allí con sus dos hijos en cuanto suben a bordo. La so7 deja pasar a todos, acaba en la popa charlando con el patrón y ve los delfines por encima de las cabezas de los demás. ¿Qué recuerdas mejor de un día así: lo que viste desde el mejor sitio o a quién se lo dejaste?

sx7, fascinación

Rápidos para el sí son los dos: aceptan un plan antes de saber de qué va. Los dos se enganchan a la fotografía analógica el mismo invierno. La so7 monta en su garaje un cuarto oscuro con una ampliadora de segunda mano, y los jueves enseña a revelar a quien se apunte: al tercer mes van catorce vecinos. El sx7 se lleva la cámara a todas partes con su pareja, solo con ella, y en un año tiene una caja de zapatos llena de fotos de los dos que no ha visto nadie más. Cuando algo te enciende, ¿a quién se lo quieres pasar: a todos los que quepan en el garaje o a una sola persona?

04

Su lugar en el orden y el instinto que queda en el olvido

  1. so/sp/sx
    1. so
    2. sp
    3. sx
  2. so/sx/sp
    1. so
    2. sx
    3. sp

Con este instinto como principal, hay dos órdenes posibles

El dueño se jubila y le ofrece el restaurante en traspaso, barato, a ella sola. Maribel propone comprarlo entre los ocho, como cooperativa. Lo resuelve su instinto principal, el social, que no se imagina de dueña por encima de los demás. El banco no da crédito a ocho cocineros sin avales, el traspaso se lo queda una cadena de hamburguesas y a los tres meses no queda nadie del equipo.

Lleva seis años diciendo que irá al dentista «en cuanto haya un hueco». El día de Reyes, probando el roscón de las mesas, se le parte una muela, y pasa las fiestas masticando por un lado y sonriendo con la boca cerrada. El instinto en el olvido, aquí, es la conservación: la gula se ocupa de las mesas de todos, y a su propia boca no le guarda ni una cita.

Maribel tiene medio barrio de amigos y ninguna amiga íntima. Cuando el médico le da un resultado que la asusta, no sabe a quién llamar primero, y acaba contándolo en el bar, en el descanso del partido, como si fuera una anécdota. La otra posibilidad pone en el olvido lo sexual, y entonces la gula, que lo prueba todo de pie y de pasada, no se ha quedado nunca a solas con nadie.

05

Qué muestra el test

  1. Todo se ha separado: subtipo y orden completo

  2. El segundo y el que queda en el olvido casi empatan: subtipo sin orden

  3. El principal y el segundo casi empatan: dos candidatos

De las cuatro salidas, el instinto es la que peor mide este test, y lo decimos sin rodeos: en aproximadamente la mitad de los casos no se separa, y entonces mostramos dos candidatos en lugar de uno. Al so7 le salen respuestas con fuego: habla de la causa que le enciende, de que sin un proyecto entre manos se apaga, de que cuando algo le gusta se tira de cabeza y no sale hasta el final, de que sus aficiones le comen las noches, de que no sabe hacer nada a medias. Ese fuego se apunta al instinto sexual, y lo sexual puede salir en el resultado a la par de lo social o por encima.

06

Preguntas

¿Por qué me incomoda que mis amigos me hagan un regalo entre todos?

Un regalo de todos te pone en el centro de la mesa, y tu sitio de siempre es uno más alrededor de ella. De ahí las prisas por invitar a la siguiente ronda o por devolver algo cuanto antes: quieres volver a tu silla. Prueba a aceptarlo sin devolver nada durante una semana; el grupo no se va a mover de su sitio.

¿Por qué me aburro en las fiestas donde todo está ya hecho?

Tu gula se alimenta de dar: un plan que montar, alguien a quien atender. En una fiesta donde todo está resuelto no queda nada que ofrecer, y quedarte sentado a disfrutar se parece demasiado a tomar sin dar nada. Por eso acabas fregando vasos o inventando un juego para todos: con algo entre manos, el placer ya no da apuro.

¿Por qué no me apetece presumir de unas vacaciones que me han salido redondas?

Presumir pone tu disfrute por encima del de los demás, y a un siete social lo que le gusta es estar a la misma altura que su gente. Por eso vuelves con un detalle para cada uno y cuentas el viaje por sus desastres, que hacen reír, y no por sus maravillas, que dan envidia.

¿Por qué prometo ayudar a más gente de la que puedo atender?

Cada «cuenta conmigo» abre un plan nuevo, y tu gula los colecciona igual que otros coleccionan viajes. El problema es la aritmética: se juntan más promesas que días tiene el mes, acabas cumpliendo primero donde espera más gente, y lo demás se queda para cuando puedas.

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