Subtipo instintivo
Eneagrama 9 social (so9): un hombro entre doscientos
En diciembre, «participación» es el papelito de la lotería que venden el bar, el colegio y la peña, un trozo del número de todos. Puede que ese sea exactamente tu caso, aunque nunca hayas pensado que fuera un nombre. El código so9 es el que el test pone delante esta vez, y sp9 y sx9 no quedan fuera. A este nueve se le encuentra donde hay algo común que hacer, y en todo lo que hace falta a los demás falta una sola cosa: lo que quiere él.
- principal
- segundo
- en el olvido
El código no dice cuál de los otros dos es el segundo y cuál queda en el olvido
Contratipo: la pasión se vuelve contra sí misma
01
Qué protege este instinto
- spcuido lo mío
- somiro el conjunto
- sxme vinculo uno a uno
En la colla castellera de su ciudad, Montse lleva quince años en la pinya, la base de cientos de brazos que sostiene el castell desde abajo. Desde la plaza no se la distingue: es un hombro entre doscientos, apretado contra la espalda de delante, y cuando el castell se descarga nadie sabría decir dónde estaba ella. Para el instinto social de este nueve no hay mejor sitio que un empuje que no lleva el nombre de nadie.
Su hija empieza a subir de enxaneta, la niña que corona el castell, y con ella se van hacia arriba todas las miradas de la plaza; a Montse empiezan a felicitarla por su nombre en la plaza y en el mercado. Al tercer domingo le pide al cap de colla, el que dirige los castells, que la cambie al otro lado de la pinya, lejos del tronco, donde nadie sabe que es la madre.
Con dos trabajos, uno de mañana en una gestoría y otro de tarde en un supermercado, Montse no tiene un día libre en todo el otoño. El viernes a las diez de la noche está en el ensayo, aunque al día siguiente entre a las seis: tres horas de pie, apretada entre cuarenta espaldas, que no la cansan.
02
Cómo tiñe la pasión del tipo
- La pasión del tipo sale hacia fuera a través del instinto
- Contratipo: la pasión se vuelve contra sí misma
Una bronca entre el cap de colla y los veteranos parte la colla en dos. Montse ensaya los martes con unos y los viernes con otros, y el día de la fiesta mayor está en las dos pinyes, una por la mañana y otra por la tarde. La pereza de este nueve no llega a formarse una opinión sobre la pelea: le basta con no faltar a ninguna de las dos.
En su cartera hay en diciembre once participaciones de lotería: de la colla, de la gestoría, del colegio de los niños, del bar de abajo, de la asociación de vecinos. Décimo propio, ninguno. Si toca, tocará a medias con media ciudad, y así le gusta: el nombre de su subtipo, participación, también se vende en papeletas de cinco euros.
El olvido de sí, en un nueve, tira hacia la quietud. El instinto social de este lo convierte en movimiento: se olvida de sí corriendo detrás de lo que les hace falta a todos. El día de la gran nevada, Montse sale a las siete con una pala y no vuelve hasta las nueve de la noche: limpia su acera, luego la de la calle siguiente, luego la entrada del centro de salud, con gente a la que no conoce de nada que le pasa café de un termo. Esa noche no recuerda haber comido.
03
En qué se distingue de los otros dos de su tipo
- Esta página
- Contratipo
sp9, apetito
Con la cabeza en otra parte, la so9 y el sp9 asienten igual. Salen el mismo día de una jornada de perros en el trabajo, con el jefe gritando desde las nueve. El sp9 llega a casa, se quita los zapatos en la puerta, cena en pijama y a las diez está dormido. La so9 se va derecha a la clase de zumba del polideportivo, y después de una hora moviéndose al mismo tiempo que otras treinta ya no se acuerda del jefe. ¿Dónde se te pasa antes un mal día: en tu sofá, sin nadie, o en medio de un equipo que no te deja pensar?
sx9, fusión
Sentados al lado de alguien sin decir nada, la so9 y el sx9 están a gusto: no necesitan que les den conversación. Se jubilan el mismo año. A la so9, en un mes, ya la han apuntado al grupo de senderismo, a las clases de cocina del centro cívico y a la petanca del parque, y casi no para en casa. El sx9 vive al paso de su mujer: va con ella al mercado, la espera a la salida del pilates, se echa la siesta cuando ella se la echa. Cuando por fin tienes el tiempo entero para ti, ¿a qué paso te vas: al de mucha gente o al de una sola persona?
04
Su lugar en el orden y el instinto que queda en el olvido
- so/sp/sx
- so
- sp
- sx
- so/sx/sp
- so
- sx
- sp
Con este instinto como principal, hay dos órdenes posibles
Hace diez años que Montse se matricula cada septiembre en la Escuela Oficial de Idiomas, para el inglés que siempre quiso, y deja el curso en noviembre, cuando empiezan las diadas. Nunca lo ha decidido: su instinto principal, el social, llena las tardes de cosas comunes antes de que aparezca la suya. Diez matrículas, a ochenta euros cada una, y sigue en el primer nivel.
Montse va a todos los ensayos y a las tres diadas de octubre con una tos que arrastra desde septiembre: «ya se me pasará». A mediados de noviembre, el médico de urgencias le dice que es una neumonía y la deja quince días en casa. La conservación es la que paga: queda en el olvido, y la pereza, metida en el movimiento de todos, no se detiene a escuchar su propio pecho.
Su marido le pregunta una noche qué es lo que más le gusta de su vida. Montse contesta sin pensarlo: «la colla, los viernes». Él asiente y no dice nada más en toda la cena. Hay una segunda versión de este nueve, la que tiene lo sexual en el olvido: su pereza está en todas partes con todos, y en ningún sitio a solas con nadie.
05
Qué muestra el test
Todo se ha separado: subtipo y orden completo
El segundo y el que queda en el olvido casi empatan: subtipo sin orden
El principal y el segundo casi empatan: dos candidatos
De las cuatro salidas, el instinto es la que peor mide este test, y lo decimos sin rodeos: en aproximadamente la mitad de los casos no se separa, y entonces mostramos dos candidatos en lugar de uno. Una agenda llena, sin un hueco, es lo que describe la so9 cuando habla de sí: sin una tarea entre manos se siente rara, tiene el día repartido por horas, quiere que todo vaya por su orden de siempre, le cuesta parar un domingo y se pone nerviosa si un plan se cae en el último minuto. Esa agenda tiene cara de conservación, y en el resultado sp9 puede ponerse a la par de so9 o por delante.
06
Preguntas
¿Por qué me eligen siempre para dirigir, si no me gusta mandar?
La gente pone al frente a quien no va a usar el cargo para nada propio, y en ti no ve ninguna cuenta pendiente que cobrar. Mandar no hace falta: basta con que el grupo siga andando, y eso te sale sin esfuerzo. Por eso te vuelven a elegir, aunque nunca te hayas presentado.
¿Por qué me incomodan las votaciones, aunque gane lo que yo quería?
Una votación termina con un número, y el número dice quiénes se han quedado fuera. Tú prefieres que la decisión vaya saliendo de una conversación en la que a cada uno se le haya escuchado un poco. Por eso, incluso cuando gana tu opción, te cuesta alegrarte mirando a los que han perdido.
¿Por qué siento un vacío después de una gran fiesta común?
Mientras dura la fiesta, siempre hay algo que hacer: una caja que llevar, una mesa que montar, una canción que seguir. Cuando se van todos, te quedas con las manos libres y nadie a quien acompañar. Ese vacío no es señal de que algo vaya mal: es tu instinto buscando el siguiente plan común, y dura lo que tarde en aparecer.
Me dicen que soy igual con todo el mundo. ¿Es un problema?
Más que un problema, es una forma de estar. Lo que tú cuidas es la conversación de todos, no la de cada uno, y por eso con gente muy distinta suenas parecido. Quien espera de ti un tono especial, solo para él, puede leer esa igualdad como frialdad, aunque lo único que haces es sostener lo común.
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