Subtipo instintivo
Eneagrama 9 sexual (sx9): la mezcla que no se separa
La cocina fusión le pone chipotle y queso crema al sushi hasta que nadie sabe qué venía de dónde, y la palabra tiene más de restaurante que de pareja. Y sin embargo, en tu casa, a lo mejor tampoco sabe ya nadie qué costumbre trajo cada uno. El código sx9 sale primero, pero el resultado no se queda ahí: sp9 y so9 también pueden ser tu caso. ¿Qué queda de uno mismo cuando la mezcla sale tan bien?
- principal
- segundo
- en el olvido
El código no dice cuál de los otros dos es el segundo y cuál queda en el olvido
01
Qué protege este instinto
- spcuido lo mío
- somiro el conjunto
- sxme vinculo uno a uno
Diego y Mariana comparten la ubicación en el teléfono desde hace años. No es control: a media tarde, entre clase y clase, él mira el puntito azul, lo ve quieto en el hospital donde ella trabaja y vuelve al pizarrón tranquilo. En un nueve con el instinto sexual como principal, la calma depende de esa persona, y mientras el puntito está donde tiene que estar, su día está en su sitio.
Un día Mariana desactiva la ubicación sin decir nada: le resultaba raro que él la mirara. Diego no pregunta. Esa misma semana empieza a ir por ella a la salida del hospital «porque le queda de camino», aunque la preparatoria donde da clases está a veinte minutos en dirección contraria.
Con gripe y treinta y nueve de fiebre, Diego no se levanta del sillón en tres días más que para una cosa: a las cinco de la mañana del jueves lleva a Mariana al aeropuerto, porque se va a un congreso y no le gusta esperar sola a que abran el mostrador. Vuelve a casa temblando y se acuesta hasta la noche.
02
Cómo tiñe la pasión del tipo
- La pasión del tipo sale hacia fuera a través del instinto
- Contratipo: la pasión se vuelve contra sí misma
En el departamento, el único rincón que era de Diego, el escritorio junto a la ventana, tiene ahora la computadora de Mariana y sus apuntes de la especialidad; él califica exámenes en la mesa de la cocina, entre el frutero y el cargador. No recuerda cuándo pasó, ni que nadie se lo pidiera. La pereza del nueve no hace ruido al ceder: un día el sitio ya era de ella.
La abuela de Mariana cuenta en la boda de una sobrina cómo la familia pasaba los veranos en Mazatlán, y Diego añade detalles: la palapa de la playa, el carrito de los raspados, el huracán del ochenta y dos. Él no pisó Mazatlán hasta los veinticinco años. Con la fusión que da nombre a este nueve, hasta los veranos de ella se le han pegado a la memoria.
En un congreso de tres días en Morelia, la segunda noche Diego no consigue dormirse en el hotel. A las once recoge la maleta, maneja tres horas y media hasta Guadalajara, y a las tres de la mañana se mete en la cama sin hacer ruido. Al día siguiente, cuando un colega le pregunta qué tal el cuarto, no sabe decir de qué color eran las paredes.
03
En qué se distingue de los otros dos de su tipo
- Esta página
- Contratipo
sp9, apetito
Por teléfono, un «no» le cuesta al sx9 y al sp9; en persona, todavía más. A la pareja de cada uno la mandan a trabajar desde casa. El sp9 sigue con su día como estaba: café a las ocho, el estudio con la puerta cerrada, la comida a las tres. El sx9 se instala con sus papeles en la mesa de la sala, junto a ella, hace las pausas cuando ella las hace y en dos semanas se acuesta a la hora de ella, aunque antes era de desvelarse. Cuando la persona con la que vives cambia de horario, ¿qué se mueve en ti: nada, o tu reloj entero detrás del suyo?
so9, participación
ContratipoSu propio cumpleaños se les olvida al sx9 y a la so9 antes que el de los demás. Se mudan a un edificio nuevo de cuarenta departamentos. La so9, al mes, conoce a los cuarenta vecinos, está en el grupo del edificio y organiza la posada de diciembre en el patio. El sx9 conoce a uno, el señor viudo de la puerta de enfrente, y con él se toma un café cada tarde a las siete, en su cocina, sin hablar mucho. En un sitio nuevo, ¿dónde echas raíces: en el edificio entero o en una sola puerta?
04
Su lugar en el orden y el instinto que queda en el olvido
- sx/sp/so
- sx
- sp
- so
- sx/so/sp
- sx
- so
- sp
Con este instinto como principal, hay dos órdenes posibles
Le ofrecen la coordinación académica de la preparatoria, con más sueldo y las tardes ocupadas, justo las tardes que Mariana tiene libres entre guardia y guardia. Diego dice que no. Contesta su instinto principal, el sexual: esas tardes no se tocan. La plaza la ocupa un compañero, y al año Mariana pide el turno de noche: las tardes que él guardó ya no son de nadie.
Su cuenta lleva años casi vacía: el sueldo entero pasa a la cuenta común el día de la quincena, y nunca se le ha ocurrido dejar algo aparte. Cuando quiere comprarle a Mariana un regalo sorpresa por sus cuarenta, tiene que pedir un adelanto en la preparatoria. La conservación duerme en el olvido, y la pereza de este nueve ni siquiera ha guardado un bolsillo propio.
En las juntas del condominio, Diego vota siempre lo mismo que Mariana. Un día ella está de guardia, y cuando se vota la cuota extraordinaria para impermeabilizar la azotea, él no sabe qué pensar y se abstiene; sale aprobada por un voto, y les toca pagar treinta mil pesos que ella no quería pagar. En su caso el olvido es para lo social, y por eso nunca ha tenido una voz propia en un grupo: tiene la de ella, y cuando ella falta, ninguna.
05
Qué muestra el test
Todo se ha separado: subtipo y orden completo
El segundo y el que queda en el olvido casi empatan: subtipo sin orden
El principal y el segundo casi empatan: dos candidatos
De las cuatro salidas, el instinto es la que peor mide este test, y lo decimos sin rodeos: en aproximadamente la mitad de los casos no se separa, y entonces mostramos dos candidatos en lugar de uno. La casa, las tardes tranquilas, que las cosas no cambien de sitio, el mismo sillón a la misma hora, pocas visitas y ninguna sorpresa, las vacaciones de siempre en el sitio de siempre: lo que el sx9 dice que le importa cabe en un departamento. En un departamento así vive también la conservación, y en el resultado puede quedarse con el primer puesto o ponerse a la par del sexual.
06
Preguntas
¿Por qué me atrae la gente más ruidosa y más viva que yo?
Al lado de alguien que llena la habitación, no tienes que poner nada para que la noche esté viva: la pone esa persona. Para un nueve con el instinto sexual como principal, eso es a la vez un descanso y un regalo. El precio aparece con los años: en casa, la luz la enciende la misma persona, y no eres tú.
Mi pareja dice que le doy la razón en todo. ¿De verdad estoy de acuerdo?
Probablemente sí, en ese momento. Tu opinión se cocina a fuego lento y la conversación no espera: cuando tu pareja dice lo suyo, lo tuyo todavía está crudo, y el «sí» que sale es sincero. Lo que ella echa de menos es alguien con quien contrastar. Pide un día antes de contestar a lo importante, y di tú primero lo pequeño: qué cenar, qué ver esa noche.
¿Por qué todo lo que empiezo acaba siendo un plan de pareja?
Lo que empiezas por tu cuenta busca enseguida la compañía de esa persona, porque en ti todo pasa por ese vínculo: a las dos semanas ya la has invitado, y al mes es una cosa más de los dos. Para que siga siendo tuyo, guárdale unas horas fijas en las que nadie pregunte; no por secreto, sino para que crezca a tu paso.
¿Por qué digo «nosotros» aunque me pregunten solo a mí?
Ese «nosotros» no es una fórmula: es exactamente donde estás, porque la respuesta se fue haciendo entre los dos. Para encontrar el «yo», pregúntate por algo que tu pareja no ha tocado nunca, lo que soñabas a los quince años, por ejemplo, y verás que sale solo. En lo compartido hay que ir a buscarlo a propósito.
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