Subtipo instintivo
Eneagrama 9 conservación (sp9): un deseo disfrazado
Al apetito se le desea bueno antes de comer, y poco más; que sea el nombre de tu subtipo extraña si lo tuyo es que nadie sepa qué te apetece, ni siquiera tú. Es una lectura del test, y las otras dos variantes del nueve, so9 y sx9, siguen abiertas. Los tres nueves se olvidan de sí; este lo hace en el cuerpo y en la casa, y por ahí asoma, a ratos, un apetito que no se nombra.
- principal
- segundo
- en el olvido
El código no dice cuál de los otros dos es el segundo y cuál queda en el olvido
01
Qué protege este instinto
- spcuido lo mío
- somiro el conjunto
- sxme vinculo uno a uno
Al llegar a casa, antes de saludar a nadie, Hernando se mete veinte minutos en la ducha, con el agua fría y sin radio. Gloria sabe que hasta que no sale no es momento de contarle nada. El agua le devuelve el cuerpo de antes del día, sin picos, y eso es lo que la conservación de un nueve no negocia.
Los suegros se vienen a vivir a casa tres meses, mientras les arreglan el apartamento, y en el único baño siempre hay alguien. A la semana, Hernando se apunta al gimnasio del barrio solo por las duchas: ochenta mil pesos al mes por veinte minutos de ducha a las ocho de la noche. En tres meses no toca una máquina.
Las noches de aquellos meses las pasa Hernando en el sofá de su madre, que no quiere dormir sola: duerme cuatro horas y entra en la sucursal con ojeras. De lo poco que le queda, una parte va al agua: diez minutos de ducha a las siete de la mañana, antes del bus, que le dejan la cara de alguien que ha dormido.
02
Cómo tiñe la pasión del tipo
- La pasión del tipo sale hacia fuera a través del instinto
- Contratipo: la pasión se vuelve contra sí misma
Hernando lleva años diciendo que necesita una bicicleta para ir a la oficina, porque el bus tarda. Cuando por fin se la compra, «para ahorrar», los domingos se le van tres horas pedaleando sin rumbo por la carretera de la costa hasta Puerto Colombia, como a los veinte años. Un deseo, en la pereza de este nueve, solo cruza la puerta vestido de necesidad.
Su hijo le cuenta que deja la carrera a un año de terminarla. Hernando dice «tú sabrás», y a las once de la noche se levanta a hacerse una arepa con huevo, y luego otra, y se las come de pie en la cocina, despacio. Del nombre del subtipo, apetito, esa noche hay dos arepas; de preguntas a su hijo, ninguna.
Una noche de cólico nefrítico, Hernando la pasa sentado en el borde de la bañera para no despertar a Gloria. A las siete se viste, toma el bus y abre la ventanilla de la sucursal como cualquier día. A las doce lo recoge una ambulancia en la puerta del banco, y Gloria se entera por la llamada del hospital.
03
En qué se distingue de los otros dos de su tipo
- Esta página
- Contratipo
so9, participación
ContratipoEmpezar algo les cuesta a los dos, y luego no hay quien los pare. En la oficina de cada uno el ambiente se estropea desde que llega un jefe nuevo que levanta la voz. El sp9 se pone los auriculares, come en su mesa y por la tarde, en casa, cierra la puerta del dormitorio y se acuesta temprano. La so9 organiza los desayunos de los viernes, con buñuelos que trae ella, hasta que en un mes los de la planta vuelven a hablarse. Cuando el ambiente se tuerce, ¿qué te devuelve la calma: tu rincón y tu cuerpo en su sitio, o que el grupo vuelva a estar bien?
sx9, fusión
Hasta que ya es tarde, un enojo del sp9 o del sx9 no se nota. A la pareja de cada uno la mandan un mes a trabajar a otra ciudad. Los días del sp9 siguen igual: desayuno a las siete, la compra el jueves, la cena a las nueve y media. El sx9 pierde la cuenta de las comidas, cena de pie lo que haya y duerme en el sofá con la tele puesta, porque la cama, sin ella, no tiene hora. Cuando la persona con la que vives se va un mes, ¿qué te pasa: que tu día sigue en su sitio o que ya no sabes a qué hora se cena?
04
Su lugar en el orden y el instinto que queda en el olvido
- sp/so/sx
- sp
- so
- sx
- sp/sx/so
- sp
- sx
- so
Con este instinto como principal, hay dos órdenes posibles
En la sucursal abren una plaza de director, con más sueldo y reuniones hasta las ocho. Hernando no la pide ni la rechaza: deja pasar el plazo sin contestar al correo, y la plaza se cubre. La conservación, que es su instinto principal, tiene su manera de decidir cuando decidir rompería el día: no moverse. Le cuesta ochocientos mil pesos al mes durante los diecisiete años que le quedan de trabajo.
Cuando sus hermanos se reparten las cosas de la casa del padre, Hernando deja que decidan ellos y no pide nada. Lo único que quería era el reloj de bolsillo de su padre, y nadie lo sabía: se lo queda un cuñado, que no lo usa. El social, que en él queda en el olvido, no le avisa de que en un reparto hay que hablar: la pereza deja que el grupo reparta, y él ni siquiera ha dicho qué le tocaba.
En treinta años, todas las primeras veces de la pareja las ha propuesto Gloria: el primer viaje, el primer apartamento, el primer baile. Este año, por primera vez, ella no propone nada para el verano, y agosto pasa en casa sin que ninguno de los dos lo mencione. Si el sexual es el que ocupa el olvido, la pereza espera a que el otro empiece, y a veces el otro se cansa de empezar.
05
Qué muestra el test
Todo se ha separado: subtipo y orden completo
El segundo y el que queda en el olvido casi empatan: subtipo sin orden
El principal y el segundo casi empatan: dos candidatos
De las cuatro salidas, el instinto es la que peor mide este test, y lo decimos sin rodeos: en aproximadamente la mitad de los casos no se separa, y entonces mostramos dos candidatos en lugar de uno. Cuatro de las cosas que el sp9 dice de sí miran hacia los demás: no le gusta discutir ni en casa ni en el trabajo, cede enseguida aunque tenga razón, prefiere tragarse una opinión antes que estropear una comida, quiere que todos se lleven bien. Todas apuntan a la paz entre la gente, y lo social suma con ellas: en el resultado puede ponerse a la par de la conservación o adelantarla.
06
Preguntas
¿Cómo sé lo que quiero, si en general estoy bien?
Cuando todo está en su sitio, el deseo no hace ruido: no hay nada que falte, y por tanto nada de dónde sacar. Busca mejor en lo que te ha molestado este mes, aunque fuera un minuto: detrás de una molestia pequeña puede esconderse un «me apetecería» que no llegó a decirse.
¿Por qué en vacaciones solo quiero tumbarme, y mi familia se lo toma mal?
Después de un año de días con horario, el cuerpo te pide horizontal, y tu familia lo lee como que no quieres estar con ella. Propón un trato antes de salir: dos días a tu aire, sin reproches, y el tercero entero para el plan de todos, sin suspiros.
¿Por qué paso semanas sin llamar a mis amigos, si los quiero?
Una llamada tiene un principio que cuesta: buscar las palabras, escuchar noticias que quizá te pidan algo. Un día sin llamar no pesa nada, y los días se juntan en semanas sin que haya habido ninguna decisión. Ata la llamada a algo que ya haces, como el paseo del domingo, y dejará de depender de las ganas.
¿Por qué prefiero aguantar una molestia antes que pedir que la cambien?
Pedir obliga a decir en voz alta algo que el otro puede negar, delante de alguien; acomodarse, en cambio, no necesita testigos. Por eso las molestias se acumulan donde nadie las ve, a veces ni tú. Decir en voz alta una cosa pequeña cada semana sirve, aunque solo sea para que la voz no pierda la costumbre.
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